La propuesta del incremento de la alícuota del IVA cada vez suma más detractores. Incluso organismos internacionales se animan a opinar sobre el tema.
Más allá de los malos efectos macroeconómicos y fiscales que este incremento traería aparejados, quienes sufrirán en mayor medida esto serán los consumidores, quienes en promedio gastarán 140 euros extra al mes.
Esto podría provocar una contracción de la demanda, que sumada a la recesión actual de la economía española, no haría más que empeorar la situación. Además podría provocar grandes presiones inflacionistas, con lo que el panorama sería todavía peor.
Pero el gobierno parece no hacer caso de las advertencias que le llegan, no sólo de la oposición sino de organismos independientes, y anunció que para mediados de año esto sería sancionado. Los expertos en materia tributaria predicen que la recaudación extra que el gobierno piensa obtener, está muy por encima del verdadero valor que se recaudará. Además aseguran que esta medida no hace otra cosa que alentar la evasión fiscal y la extensión de prácticas fraudulentas para no pagar el IVA. Como por ejemplo, las facturas falsas que muchos comercios están utilizando. Esta práctica se extendió debido a la recesión actual.
Este aumento del IVA puede suponer para muchas empresas el cierre definitivo debido al aumento de los costes y esto no hará otra cosa que aumentar el nivel de desempleo. También se producirá un aumento en el precio de los productos que ocasionará que los sindicatos presionen para un aumento salarial y con esto ya estaría completo el círculo inflacionario. Aumento de salarios, mayor aumento de los precios, menos consumo y como consecuencia mayor desempleo.
Ni siquiera la historia económica reciente avala esta medida de incremento del IVA, las experiencias de 1992 y de 1993 no fueron nada productivas ni beneficiosas para la economía.

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