Así como los servicios meteorológicos bautizan a los huracanes, los economistas hacen lo mismo con los nuevos problemas económicos que surgen. El último término inventado fue “debtflation” y fue creado por el Banco estadounidense Morgan Stanley para referirse a los problemas de deuda e inflación a los que deberán enfrentarse los países en el corto plazo, cuando las economías comiencen a recuperarse más sólidamente.
Pero lo que más llama la atención, es la receta que proponen para la economía y para dejar atrás el riesgo de impago. La idea que lanzaron fue aumentar la inflación para de esa manera poder hacer frente a todos las obligaciones. Aunque es paradójico sanear algo con más problemas, dicen que es la única vía a la salida de la crisis sin caer en deflación. Lo que piden es una intervención de la autoridad monetaria para dar más flujo de efectivo, o sea inyectar más circulante en la economía. Esta idea viene en contra de la advertencia dada por el presidente de la Reserva Federal acerca de disminuir la inyección monetaria para no generar inflación.
La solución propuesta por Morgan Stanley va en consonancia con la del FMI, cuyo presidente pidió a los Bancos Centrales que aumenten el porcentaje de la inflación objetivo. En la misma dirección se encuentran Paul Krugman, Rogoff, y Mankiw.
Pero la historia dice que luego de períodos de gran gasto estatal vienen períodos inflacionarios que perjudican aún más a la economía. Como por ejemplo la inflación de los años 70, que superaba el 10% y que se necesitó una década para controlarla.

2 Comentarios Recibidos
Lunes, 22 Febrero 2010 @20:55
El final: que paguemos siempre los mismos.
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