A los contagios financieros no hay distancia ni frontera que los detenga. En el día de ayer el Dow Jones, el principal índice de la bolsa neoyorquina, cayó un 2,6% siendo el mayor descenso en lo que va de año. El nivel de puntos de este índice llegó a estar por debajo de los 10.000 puntos, hecho que no ocurría desde el pasado mes de noviembre.
Los demás índices de Wall Street tampoco tuvieron una buena jornada y sus retrocesos fueron mayores a los del Dow Jones. El Standard & Poors 500 perdió un 3,11% y cerró en 1.0631,11 puntos. El Nasdaq corrió igual suerte y disminuyó un 2,99% y cerró en 2.125,43 puntos.
Este resultado no sólo fue consecuencia de la enorme volatilidad a la que se vieron sometidas las principales plazas financieras de Europa, sino que los inversores prevén que los datos sobre desempleo que se darán a conocer en el transcurso del día de hoy, no serán nada alentadores.
La tasa de desempleo es un dato macroeconómico que es tenido muy en cuenta por los inversores, debido a que guarda estrecha relación con el nivel de consumo y el funcionamiento de la economía en general.
Al no ser optimistas sobre el futuro económico, las personas optan por adquirir bonos del tesoro estadounidense e incluso dólares, porque creen que les reportarán mayores rendimientos que cualquier otro activo. El aumento de la demanda de dólares, provocó que la tasa de cambio Euro/Dólar disminuya hasta situarse en 1,3725 dólares por euro. Esto último puede ser bien visto por las empresas exportadoras europeas, que desde hace tiempo pierden nivel de competitividad debido al alto valor de la moneda única.

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