La Historia se reescribe cada día, pués cada día la ciencia avanza, aliándose con ella. Cada día, también, los yacimientos arqueológicos arrojan a la luz nuevos hallazgos, que crean nuevos conceptos; y nuevos conceptos que crean nuevas verdades efímeras, ya que la Verdad es la que va cambiando.
Y un solo dedo pequeño, de niño o niña,( no se sabe aún el sexo), añade intriga al misterio de la Prehistoria. Ese dedo señala al pasado como si un neón luminoso brillara en medio de la oscuridad del saber, desde su tumba, en la Cueva de Denisova. Su dueño vivió hace 40.000 años en Siberia, donde convivieron Neandertales, el hombre moderno (antecesor del actual) y esta especie de homínido, aún por descubrir. El análisis genético del dedo es el que ha permitido conocer que nos encontramos ante una especie diferente al resto.
Hace menos de un millón de años, una criatura, aún desconocida, llevó el linaje desde África hasta Siberia. Según Svante Pääbo, director de este estudio y el mejor especialista en ADN antiguo, nos encontramos, no se sabe aún con certeza, si no es con una especie nueva, es algo que cambia el aspecto de nuestro pasado, tal y como explica en dicho estudio, publicado por la revista Nature.
“Se ha analizado el ADN mitocondrial del fragmento de dedo con las técnicas que desarrollaron para el ADN de neandertal”, explica Johannes Krause, del laboratorio de Pääbo. La sorpresa fue que el análisis de esta máquina celular reveló grandes diferencias (hasta 400) con el ADN mitocondrial del hombre moderno y del neandertal. La conclusión es que pertenece a otro linaje, hasta ahora no identificado, posterior a la primera salida del África de un homínido. Los neandertales y los hombres modernos divergieron evolutivamente hace medio millón de años aproximadamente, y el ancestro común de los tres linajes, incluido el nuevo, data de un millón de años, así que estas criaturas estarian dos veces más distantes que los neandertales.
El primer grupo de homínidos que salió de África fue el Homo erectus y después hubo al menos otras dos oleadas, la de los ancestros del neandertal, entre los que está el Homo antecessorde Atapuerca, hace entre 500.000 y 300.000 años, y el Homo sapiens, la especie actual, hace sólo 50.000 años. El problema es que únicamente se ha realizado análisis genético del neandertal, por lo que resulta imposible la comparación del nuevo homínido (si resulta serlo y no uno ya identificado por los fósiles) con los anteriores. Pääbo confía en que el ADN del núcleo del mismo fósil, que ya están estudiando, de muchos más datos.

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