Hay veces que el cine nos sorprende con una película diferente. Tal vez, la escasa incursión de mujeres en el mundo del Séptimo Arte, añade incoherencia al hecho mismo de contar historias. Si la población mundial es al 50 %, el escaso papel representativo de las mujeres en muchos campos, se hace más notorio si cabe en el mundo de las Artes.
Este es el caso de An Education, la historia de una joven en el Londres de los años 60, relatada por una mujer. Pero no es una historia de mujeres, sino una historia de la vida misma. Esta mujer joven se enfrenta, de golpe, a un mundo adulto que la despierta de su letargo y le incita a vivir la vida desde un prisma de libertad y deshinibición.
Guión sacado de la mano de Nick Hornby y dirigida por Lone Sherfig, esta historia nos relata el dilema que se le presenta a la protagonista, protagonizada por la actriz Carey Mulligan, cuando tiene que decidirse entre vivir penamente una historia de amor con un hombre mucho mayor que ella o estar en la Universidad. El pretendiente, de treinta años y reputación más que dudosa, (protagonizado por el actor Dominic Cooper), pone a sus piés una forma de vivir y de ver la vida que la atrapan de inmediato. Ella aprende que en la vida hay decisiones que se toman sobre la marcha y que serán decisorias para el resto de su vida.
Se trata de una película entrañable, muy británica, y muy cuidada. Todo está pensado para recrear el Londres de 1961. Y está protagonizada por artistas de la talla de Alfred Molina, Enma Thompson o Cara Seymour.

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